domingo, 19 de octubre de 2008

Trauma




Días que empiezan con mal aliento.
comunes como la mentira,
Ellos simulan no sentirlos,
Pero ciertos golpes llegan con decencia
Aunque quieran hacernos creer
Desde sus antenas,
Que estamos dándole a la nada

Ciudad,
perdonáme este no ser un gran tipo.
Este apenas intentar volcar hacia donde puedo
el visceral odio que me han dado,.
Ese patrullarse a sí mismo,
creer que se puede condenar al otro,
Sin que esa humanidad atravesada nos salpique con su barro
en este medieval duelo de tantos adelantos...

Bajarse el yelmo y salir con la lanza,
Con razón o no,
bien o mal montado a la carga por las calles
en esta avenida de doble mano.

Orilla de la Pampa,
Te recomiendo a mi hijo,
No lo trates muy duro
Nunca pudieron poner un rey aquí por suerte,
Sólo reina cierto brutal fantasma
que sostiene algunas miradas desde donde miran en secretos los cuervos.

Maquinolas tragando monedas escupiendo boletos,
nada a donde ir la mayoría.
Bocas del subterráneo vomitando tanta gente,
bocinas,
circulación trabada.
El veneno va repartiéndose por las arterias
sólo son tus deseos y vos contra todo
incluso contra vos mismo
que estás cruzando la vereda,
confundido en la multitud
gritándote todo el tiempo cosas.

Sólo sos una sombra
que se pasea
más acá de allá,
viviendo del fantasma de aquel ya lejano beso.


El Poeta del Asfalto, Buenos Aires octubre 2008

1 comentario:

David E. Alvarado dijo...

dándole a la nada...

usualmente, así me toca.