jueves, 9 de octubre de 2008

Hasta otro día

Hasta otro día
El Sol ya nos acostumbró,
siempre solitario y puntual,
a no dudar de la amanecida.

Como a un cerro,
de lejos se te divisa,
norte del que va andando.
Dueño de todo,
te reservé un par de mis cosas
para poblarte las manos vacías
de tan generosas y plurales.

Mi barro tiene algo de la forma de tus dedos artesanos,
adivino.
El futuro se gasta,
la tarde es una máscara de cobre,
ya van hacia el poniente las aves.
Les he mandado decir que no me esperes,
que todavía falta.


El Poeta del Asfalto, Buenos Aires, marzo de 2008

1 comentario:

David E. Alvarado dijo...

El futuro se gasta...

Bueno poema, es un place tener donde venir a leer textos como este.

Saludos.