viernes, 30 de abril de 2010

Gris, azul y amarillo

Ángel,
alguien juega a los dados mis sueños
Todo va viviendo,
avanzando, sin contarme

Cielo azulado,
mano que siembra.
Ya no estoy a su derecha,
ni a su lado
ni debajo
tan solo apenas
arriba de tantos cementerios

Iba ensordeciendo,
oportunidad todavía esta la de hablarte

Ángel,
ángel,
soy yo aún,
te converso desde un rincón
tras murallas del idioma.
Acaso de tus nubes me contestes:

“sacá las macetas al balcón,
yo voy a hacer llover
sobre las manchas de unos ojos”


El Poeta del Asfalto (Buenos Aires, febrero de 2010)

martes, 27 de abril de 2010

Mente frágil

Puñal de papel
con que mato las horas
basta de pedir que alguien patee el tablero
resistir despierto,
sin comer
improvisando atmósferas
transpirando

Pasadizo frío y oscuro,
fogón de razones
vigilia que calienta la muerte

Fin del sur,
yo también como quienes me antecedieron
me vestiré de noche,
habré de soltar este puñado de amor que tal vez creo tener
y nadie vendrá a verme,
en razón ni sentimiento
bajo las piedras.

Frío de madrugada,
fantasma de vapor que vomita la alcantarilla
Acaso estés enojada conmigo,
a nadie le dan gratis la resignación,
no es para buscar perdón que te lo digo,
es para saberlo,
no lo olvides.
Como no te olvides de brillar mientras dure.

Nosotros también
nos vestiremos de noche.

El Poeta del Asfalto (Buenos Aires, marzo de 2010)

sábado, 24 de abril de 2010

Juego de palabras

Miro
y hace frìo
un mantel de palabras
que no cubre nada.

El silencio
derrotero imparcial
llama desde un oscuro sitio
y dice
lo que nadie quiere escuchar.

No es nada
-imaginan-
mientras juegan
a que dicen la verdad.


No me llames noche

rama nueva
patria de los pájaros
creador mío,
hacedor mío
florecía cuando cantaba,
¿cómo es que me fui secando?

Puede ser que haya Sol en la mañana
yo me voy cabalgando esta noche
¿a dónde voy con tanta prisa?

Tal vez me llamas,
mis ojos acaso debieran verte
pero van ciegos de tristeza.

Bosque cerrado,
galerías llenas de misterio
mi hacedor,
mi creador,
deja una luz de amor que salve una vida.

Miro arriba,
ni una estrella,
comprendo que estoy solo,
Rumbo,
rumbo de mi pueblo
el de los de buena voluntad,
el de cualquier piel,

Siento sus ojos fijos en mi retina,
van conmigo como un amuleto,
me comapañan, lejos,
lejos..

Eternos prisioneros
buscando esperanzas que hemos soñado
en campos de ceniza y lluvia.
Rama nueva,
mis ojso acaso debieran verte,
pero van ciegos de tristeza.

El Poeta del Asfalto (Buenos Aires, febrero de 2010)

miércoles, 21 de abril de 2010

De equivocar las puertas

Salud y dolor,
cara y cruz de una misma moneda.
Algo te dice que acaricies como por última vez
acaso pronto dejes de reconocer los rostros.
Algo escarba,
busca con sus uñas mugrientas
algo que ya no tenga de nosotros.

Y tiembla la alegría,
el convencimiento de seguir,
como tiembla la confianza
cuando todos los planes fallan
y de nada sirve lo aprendido
más que para repasarlo una y mil veces
mientras se mira por horas el techo.

El Poeta del Asfalto (Buenos Aires, marzo de 2010)

domingo, 18 de abril de 2010

Vieja costumbre

Mudanzas del tiempo,
años nublados van pasando,
soles, nomás, que da la guitarra,
silencios,
largos tiempos perdidos.

Años de lluvias diluyen maquillajes
nada personal,
este lugar dividido no espera ni tu éxito ni tu fracaso
Hay quien lo considera un crimen,
y tal vez en la obtusa ley, lo sea.
Con mis culpas y disculpas,
a como de lugar,
esta tarde he elegido sentarme
lejos de los que miden el esfuerzo ajeno
con la propia vara.
He de quedarme aquí,
pegado a este cemento,
quieto,
como la ciudad
esperando otra lluvia de verano.

El Poeta del Asfalto (Buenos Aires, enero de 2010)

jueves, 15 de abril de 2010

¿Qué es lo que hacía acá?

Otro trueno en este clima tan variable
los que trafican el miedo
te dirán que están enojados con nosotros allá arriba.
¿Nosotros quiénes?
Mentira de emparejar mentalmente los hechos

Despertar sin descansar, cada día,
falsa misión de controlar,
de juzgar y medir,
que es lo que hacen los demás.

¿Cuánto hacés vos?
Querer tantas cosas tan diferentes a lo que tenés.
Querer sin sostenerlo.

Mi conciencia hace agua
lo más simple sería acaso adaptarse al fondo;
cambiar nariz por branquias,
lo piensas fácil,
como piensas que es fácil cada cosa importante
que te demoras en hacer.

Tenue luz al final
un túnel para resurgir más adelante
un sitio donde enterrar en grietas los recuerdos de verdad
Te convences,
te implantas el recuerdo
de que les debes algo a los que te desprecian
a los que te consideran menos, o enfermo.
Ellos dicen que tendrías que esforzarte más,
disfrazan la mentira de todo lo contrario.
Falso recuerdo,
todo es por tu culpa
lo más simple sería acaso
adaptarse al fondo,
piensas.

El Poeta del Asfalto (Buenos Aires, febrero 2010)

lunes, 12 de abril de 2010

Trans-misión

Tablas donde se amasó la vida,
la vieja cama,
ya no músculo cansado
ya no llanto,
no hay palabras

Andar por andar,
se cree que avanza
no hay nada ya no inventado.

Habitante de tu destino,
apurado tenías hasta el nombre,
casi todo tenías, menos todo
camino trazado,
risa del tiempo

Pájaro malo es el odio,
porque orada desde dentro
a quien anida.
Tablas donde se amasó la vida,
tal vez lo único que uno atesora al ausentarse,
es el recuerdo en los otros
del haber sido bueno.

Mi corazón se hace niño de nuevo.
Huyen del fuego algunos bichos,
la vieja cama chilla
como voz de madre al parir que viene de lejos.

Imagen demasiado inmóvil
Ya no llanto,
no hay palabras
estoy parado aquí donde antes y después habrá otro
por si alguien me necesita.

Estoy aquí parado
viendo arquearse en la fogata
un pedazo del tiempo.

El Poeta del Asfalto (Buenos Aires, marzo de 2010)

viernes, 9 de abril de 2010

territorio de gigantes

A muchos, tal parece
nos gusta jugar al prócer,
Inconsciente colectivo o implantado
pensaste que ibas atesorando algo importante
que ibas abriendo caminos,
inventando algo distinto.

Un día te diste cuenta que había huellas,
huellas antes que vos,
antes de tus pasos,
de otros.
Huellas,
algunas siguen
otras se pierden.

Socializar las pérdidas
y quedarse con los beneficios.
Tantos siglos de mentira para algo que
pudiera resumirse en dos frases.

Esta gente nunca quiso subirse,
y ahora no quiere treparse al mástil
de un barco que se hunde
pero no interesa.
Nunca interesa.

¿Cuál es la dignidad entonces de un ser humano
qué no puede decidir siquiera sobre su
muerte,
sobre su vida?

La estatua de bronce no habla,
no responde,
su imagen ha sido también utilizada
como tu inocencia y sentimientos.
Es tan solo otro pequeño punto en la historia
Ella nunca pudo salvar a nadie
y aún sigue aplastando miles con sus sueños.

El Poeta del Asfalto (Buenos Aires, marzo de 2010)

martes, 6 de abril de 2010

Pleno vacío

Bicentenario hemorrágico,
asfalto sobre las raíces,
paciencia por la muerte.
Acaban de vender el último ataúd
habrá que echarse sobre el asfalto,
a falta de yerba verde.

Manchas rojas
en los adornos de este matadero con guirnaldas,
manchas rojas,
las friegan y se quedan allí como una sombra.
Como átomos obstinados
porque todo está hecho de átomos
me han dicho,
me han contado
pero yo no me creo nada
soy parte de esta enfermedad endémica
llamada: Porteño.
Los que llegaron antes de irse
los del malón diario sobre su propio pago
los de voz de volcán
acá en el llano.

En el anonimato que atraviesa todo
me animo a admitir
que seguimos conspirando contra el Sol
y aguardando tan amargamente como en vano el triunfo.

El Poeta del Asfalto (Buenos Aires, marzo de 2010)
Porteño: Natural de Buenos Aires.