sábado, 18 de octubre de 2008

Plan económico

La muchacha ya está dentro del cajón alargado,
luego de subir con gráciles movimientos por la tarima.

Una bomba de humo,
y el mago da un grito eufórico agitando su capa con lentejuelas.
Tiene la convicción ciega del fanático,
y el serrucho en la mano derecha.
Comienzan a batir los redoblantes,
las luces aumentan hasta su cenit.
El auditorio guarda silencio.
La muchacha sonríe algo nerviosa.

Mago de dos mil noches,
toda la vida soñó con esto.
Son tres los cortes que hacen falta,
pero es la primera vez que ensayan el truco.

Tenga a mano por las dudas,
el número de la ambulancia…

El Poeta del Asfalto (Buenos Aires, octubre de 2008)

1 comentario:

David E. Alvarado dijo...

La muchacha sonrie... y que más le toca hacer??