martes, 29 de septiembre de 2009

Lo vivo

se acaba el día,
perece, también el Sol...
El delgado oxígeno,
los gases inertes,
y lo irrespirable
todo se conjuga para achatar su disco inmenso.

Allá en lo bajo una neblina,
parece envoverlo con tristeza,
pero volverá,
con o sin quien lo mira.

El frío viene,
más no aguardes su llegada.
no hay nada que resguardar
arriesga algo,
desata tus nuncas duros,
antes de perderlo todo.
De alguna manera decirte sueña algo entre la nada.
De alguna manera que no puedo decirte,
porque sigo buscando.

Aligera tus pesares.
No sólo la mente vuela.

Leve fuselaje, para vos este descarte,
te ame un día que no soplaba el viento
soñaba sitios donde la tristeza no pudiese rastrearte
Probablemente no tenías donde ir
ni yo donde llevarte.
Por eso nos perdimos

Abismo y cumbre,
tal las vertientes de las cosas
que el ser humano empareja.
Hay quien dice, o ha dicho,
que las circunstanicas son todo.
A veces pienso que el azar sería más justo
que la mejor de las justicias.

Pero aún perdida todo esperanza,
recupera la noción de que eres lo único imprescindible para tu existencia.
No olvides lo necesario de una tregua,
lo costoso de mantener un rumbo
entre tanta y tanta gratuita inercia.

El Poeta del Asfalto (Buenos Aires, septiembre de 2009)

3 comentarios:

G.C dijo...

Ando en busca de una metáfora como la de este poema, me pasa alguna veces con mis poemas que tengo que andar y andar para encontrarlo, cosas del destino creo.

Un gusto pasar por este poema.

Chusku dijo...

Agarre nomás.
No sé si algún fiscal actuará "de oficio", por mí agarre.
jajaja

Saludos
Luis

@ dijo...

Carpe diem


Naciendo esta como un niño
la mañana.

Desde la tierra
húmeda
grita la vida;

páreme
madre
sobre el mundo
antes que termine el día.


Quiero poder también gritar
mi verdad de sangre y olvido
al sol que muera
en las colinas...


Gustavo Cavicchia.