viernes, 10 de julio de 2009

a una vereda que extraña mis pasos



Un trago largo
desordenándolo todo.
Se vació el licor de otra noche
viendo el mundo desde afuera.
Al tope de un largo estandarte
flamea una vez más mi silencio;
ya es otro de los días iguales

Arremangados al trabajo de hacerlo se van.
camisa blanca las nubes,
así se arrugan.
El Sol va trepando otra vez entre los cables
haciendo guiños dorados en los vidrios de mirar al este.

Me dijeron...
que hay una vereda que extraña mis pasos.

Polvo del tiempo,
manos del que no pidió nada
amanece para ojos que miran
el horizonte cercano.
Al barrio
Dios le sigue quedando lejos

¿Quién te enseñó esta forma de ser?
¿este siempre madrugar
al tiempo de vivir?
el silencioso oficio de quien dice la palabra justa.
A afinar la canción,
bien o mal,
de seguir siempre...

El Poeta del Asfalto (Buenos Aires, junio de 2009)

2 comentarios:

DeaR dijo...

Debe haber también una vered que extranne mis pasos. Después de leerte, he llegado a esa conclusión.

Cuidate mucho, SLDS!

Chusku dijo...

OJo, que no sea mi vereda, che. Que me pongo celoso...

jaja
Saludos
Luis